Radio Minas: la radio comunitaria

Por: Bruno Suárez Romero

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En un espacio geográfico, donde confluyen el monte y la mar, hay una radio que asiste a su comunidad en la especial faena de encauzar necesidades de expresión. Fundada oficialmente el 15 de febrero de 2005, Radio Minas, en Minas de Matahambre, ha resultado un medio de comunicación y de enfrentamiento eficaz a las disímiles circunstancias que se presentan en el bregar diario de la población que habita esa zona del país.

El territorio, situado hacia el norte y casi al centro de la provincia de Pinar del Río, tiene entre sus fronteras naturales al Golfo de México y al Valle de Viñales. Una radio comunitaria responde, desde su programación, a los intereses de los pobladores a los que alcanza, es por esa razón, que en Radio Minas podemos escuchar espacios destinados, desde sus contenidos, a los hombres de mar y a los campesinos montañeses.

En la génesis de esta emisora estuvo la intención de fundar un pequeño estudio con pocos trabajadores. La idea de que una misma persona asumiera diversos roles, que en lo cotidiano se presentan como distintas especialidades de la radio, resultó desbordada por la impronta cultural del territorio. El concepto de hombre-radio, muy útil para los lugares remotos, fue revertido con la forja de directores, locutores, periodistas y realizadores de sonido, nacidos todos de la población Minera.

La presencia de estos radialistas impulsó la creación de una parrilla de programas que integra diversos géneros. Entre estos espacios podemos citar Sin etiqueta, conducido por el periodista Juan Cabanas y destinado a la participación ciudadana.

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Desde esa tribuna, las autoridades locales dan respuesta a las inquietudes de la comunidad. La región, antiguo sitio de explotación minera, posee hoy una población con intereses múltiples y con necesidades culturales elevadas al punto de demandar la presencia de una compañía de ballet clásico en su territorio.

En singular contraste, la envoltura del Valle de Viñales deja sobrevivir leyendas de aparecidos y casas embrujadas, así como al místico refugio de los Acuáticos, pequeño grupo humano que sostiene la creencia del uso exclusivo del agua para la sanación, imaginario que recreara, en la década del setenta el cineasta Manuel Octavio Gómez en su filme Los días del agua.

En ese contexto cultural existe la radio en Minas de Matahambre, donde oídos agudos de la localidad, advierten la posibilidad de hacer más en el terreno de la realización radial y las búsquedas estéticas. Otro sobresaliente programa es Con el abuelo y Paquitín, una suerte de pequeño príncipe naturalizado en este pedazo de mundo.

Radio Minas tiene su Noticiero de radio y otros espacios muy gustados como: La revista Contigo, el espacio juvenil Vive la música y los musicales Ecos campesinos y De México su música.

Otro elemento digno de destacar es el papel que desempeña la planta radial en situaciones de adversidad y desastres naturales. El embate de un huracán de gran intensidad determina un elevado riesgo debido a las vulnerabilidades del territorio.
El enfrentamiento al peligro desde ese escenario es un mérito ganado por el colectivo de Radio Minas. Ellos cuentan con experiencias en ciclones tropicales, lluvias intensas e incendios forestales.

Tales circunstancias elevan a esos hombres y mujeres radio a un estadío superior que merece el mayor de los galardones, a pesar de que la potencia de sus transmisores solo apunten hacia el límite municipal.

Si como cuenta alguna leyenda un forastero viniera un día a enseñarles a trabajar, quedaría inmovilizado por la energía suprema, que está determinada por el quehacer a favor de los suyos. Esa voluntad no se puede reproducir en ningún manual y bajo ningún concepto evaluar.

Tomado de

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“Me gusta hacer radio, y trato de saber todo cuanto pueda”.

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Foto: Tomada de Internet

Entrevista realizada en octubre de 2014

Por: Pedro Alfredo Castillo González.

Ángel Felipe Machín Vento no tenía muy claro -cuando egresó de la Universidad de La Habana, en el año 1994- para qué requerían los servicios de un Licenciado en Historia, en la emisora Radio Guamá, de la provincia de Pinar del Río.

Sin embargo, le cautivó la idea de trabajar en un medio que no conocía. “Poco a poco –señala- me fui adentrando en este mundo y, como se dice aquí, ya no fue posible escapar. La radio me ha seducido durante dos décadas”.

Por su llegada a Guamá, inició nuestra conversación.

Comienzo como asesor de programas históricos, pequeños espacios: “Páginas escogidas” y “Aquí la historia”. Después, todo resultó más complejo, y termino asesorando el espacio de aventuras “La flecha de cobre”, el policiaco “Operación secreta” y  el histórico dramatizado “Estampas históricas”.

 La transición entre los pequeños trabajos y los más grandes fue precisamente “Estampas históricas”, un programa monotemático, con frecuencia semanal. Realicé un buen trabajo,  aunque con él recibí severas enseñanzas, pero resultó el punto de giro. Fui asesor alrededor de nueve años.

 ¿Cuándo decides comenzar a dirigir programas de radio?

Fueron circunstancias que lo propiciaron, y no tuve miedo asumir las nuevas posibilidades de trabajo. Eso ocurrió hace exactamente once años. Comienzo a dirigir el programa de variedades “Esta noche”, la revista cultural “Estamos contigo”, después vendría el programa para adolescentes “Giros”, y otros más.

¿Qué sucede? La labor del asesor es bellísima, pero a la hora de la concreción de la obra , el asesor es como el eslabón de entrada; sin embargo, en sus manos, el director después tiene que moldear lo que tú quieres de manera definitiva y por eso me apasionaba la dirección, por eso derivé hacia la dirección. .

Pero, asumes también el ejercicio del criterio en algunos programas radiales…

En el año dos mil Radio Guamá reinicia sus transmisiones las veinticuatro horas, y en torno a la madrugada se convocó a las personas que pudieran aportar algo. Ahí surgió la posibilidad de escribir “Sin molestar a nadie”, un comentario acerca de la realidad pinareña.

 Con el tiempo se perfiló, tuvo impacto en la audiencia, cambió de horario. Entonces, me proponen otro segmento de análisis pero sobre temas internacionales. Después vino el comentario “Desde el público, una opinión”, donde -desde la posición del espectador- ofrezco criterios en relación con fenómenos culturales.

¿Cómo puedes abordar temas y realizar programas tan diversos?

Parecen que están bien distantes unos de otros, pero no es así. De alguna manera todo tiene relación.

Para escribir “Sin molestar a nadie”, solo tengo que salir a la calle y observar lo que sucede, a veces el tema me lo sugiere un colega, y en muchas ocasiones los oyentes. El comentario internacional demanda estar informado y enjuiciar hechos.

Disertar en “Desde el público, una opinión”, requiere asistir a las presentaciones que asiduamente realizan artistas y escritores. ¿Los temas juveniles? Bueno, criar a una adolescente, eso trae motivaciones a mares.

Los dramatizados son los que más disfruto. Constituyen una confluencia mágica entre efectista, grabador, musicalizador, actores y actrices.

La revista cultural, es la posibilidad de trabajar en vivo. Los informativos, también me proporcionan muchísimo placer. Ojalá pueda aprender mucho más. Me gusta hacer radio, y trato de saber todo cuanto pueda.

Veinte años después, ¿satisfecho con lo realizado?

Yo pienso que si volviera a nacer haría lo mismo que he hecho hasta hoy. ¿Por qué? Porque los errores me han enseñado muchísimo, y si hoy tengo cautela, tengo sapiencia, es por los golpes que significaron los errores. No me arrepiento de nada de lo que he hecho, ni lo bueno, ni lo malo.

Por supuesto, espero que todavía sea capaz de dar mucho más a la radio, por eso no te puedo decir que estoy satisfecho. No estoy incómodo conmigo, pero me quedan muchísimas cosas por aprender, proyectos nuevos que pueden surgir, amistades por hacer.

Aquí uno vive y tiene su familia también. Ese tiempo que le robamos a la familia en casa, que lo cumplimos aquí, convierte a las personas con las que compartimos –también- en nuestra familia.

Escuche aquí la entrevista

 

 


 

 

 

Días de radio, junto a La Vuelta Abajo

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Por: José Alemán Mesa.

No hablaré de la película de Woody Allen, más bien disertaré sobre un evento que demuestra en cada edición cómo la radio concebida por jóvenes transporta en Cuba a maravillosos esquemas de perfeccionamiento.

Y es que la V Edición del Encuentro y Concurso de Jóvenes Radialistas La Vuelta Abajo, del 7 al 11 de noviembre del presente año, fue una verdadera suerte de socialización de experiencias, toda una creación y recreación ambiental a los estilos corrientes dentro y fuera de la isla.

Esta vez estuvo dedicado al aniversario 95 de la Radio Cubana y al 150 del otorgamiento del título de ciudad a Pinar del Río. Los realizadores radiales menores de 35 años, miembros o no de la Asociación Hermanos Saíz, se congregaron para hablar de modos de hacer, retos y perspectivas.

Más de 40 participantes intercambiaron en esta edición sobre rutinas productivas, géneros periodísticos, retos de la radio y las nuevas plataformas infocomunicativas, entre otros temas. Representadas todas las provincias, excepto el municipio especial Isla de la Juventud, entraron en concurso más de 100 obras.

El propio organizador del Encuentro, Yusley Izquierdo Sierra, habló en varias ocasiones sobre un evento que, desde 2013, se preocupa por la superación de los radialistas jóvenes de todo el país.

Sin dudas, el aporte del Encuentro está la fusión teórico-práctica, en la cual los participantes adquieren conocimientos sobre varios oficios dentro de la radio. En tiempo récord se logran productos comunicativos de calidad, logrados por el trabajo en equipo y la pasión que cada cual pone a su encargo.

Llama la atención en los que hacen posible este suceso los conocimientos de protocolo, los métodos organizativos, las mentes enfocadas y la buena formación, lo que se traduce en seguridad y éxitos. Ello hace que un evento joven posea madurez, aunque claro está, no exento de pequeños errores ni objeciones.

Es también La Vuelta Abajo para ¿divertirnos?, ¿comer y beber gratis?, ¿para el desestrés? Pues claro, el programa contiene en su conformación el equilibrio necesario para hablar de disfrute y aprendizaje.

Este evento es una oportunidad relajada para estar cara a cara con aquellos que confían en el poder de la radio y defienden su eternidad. Allí todos, como dueños de la Radio Cubana, comunicamos nuestros deseos, expectativas, preocupaciones y retos.  Cada acuerdo o resultado debiera ayudar a muchas emisoras a lo largo y ancho de la nación a entender mejor las necesidades de sus trabajadores y públicos.

En los eventos exitosos como este los niveles de energía suben. Los jóvenes salen oxigenados, motivados hacia las buenas obras. Recuerdo las caras alegres que provoca una actividad fuera de lo normal. Muchos testimonios de lo que se hace a nivel de provincias mostraron el lado social de nuestras emisoras durante el huracán Irma por ejemplo.

No muchos habían estado en el Museo Hermanos Saíz o sentido de cerca el hermoso Proyecto Con Amor y Esperanza, para niños con Síndrome de Down, en este último conocimos y debatimos con la representante en Cuba del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), María Machicado Terán.

Y ni hablar del Parque Nacional Guanahacabibes, Reserva de la Biosfera. También estuvimos por la Emisora Radio Sandino, fundada el 10 de octubre de 1981, dada la importancia del enclave en la región más occidental del país de ese Parque Nacional.

Desde allí, y así será mientras La Vuelta Abajo exista, se fomentará la convivencia, se saldrá de las rutinas y como resultado habrá más soñadores capaces de impulsar mejores relaciones laborales, con mayor sentimiento de pertenencia por la emisora que representa, por el arte que los hace artistas.

Muchas veces se comete el error de pensar que cuanto mayor presupuesto mejor será el evento, pero la realidad demuestra que con una correcta planificación y organización obtendremos el éxito deseado. Así lo demostró La Vuelta Abajo, con el auspicio de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y la dirección provincial de radio.

Según expone Radio Guamá, en la clausura de esta quinta edición, fueron premiados periodistas, locutores, realizadores, directores y otros expertos del dial.  Entre ellos, Radio Caibarién resultó la emisora con más lauros, al mismo tiempo que la realizadora santiaguera Dariela Gámez Paz repitió en las individualidades.

Tomado de El Cincel Silente.

La Vuelta Abajo: un espacio de superación de los jóvenes radialistas cubanos.

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Delegados a la quinta edición del Encuentro y Concurso de Jóvenes Radialistas La Vuelta Abajo. Foto: Dunia Chinea Hernández.

Por: Pedro Alfredo Castillo González.

Una vez más, como sucede desde hace cinco años, jóvenes hacedores de la radio de toda Cuba llegan a Pinar del Río en los primeros días de noviembre, para participar en el Encuentro y Concurso La Vueltabajo.

Cerca de cincuenta delegados e invitados están aquí hasta el próximo sábado;  en un certamen en el que, además, compiten más de cien productos comunicativos.

En la actual edición las sesiones teóricas incluyen el Taller: “Rutinas y retos del periodismo radial”, y el Panel: “Huracán Irma: las historias que faltan por contar”.

A escasas horas de iniciarse La Vueltabajo, conversé con su gestor, el locutor y especialista en Comunicación, Yusley Izquierdo Sierra, quien expresó que este “es un espacio de superación para los jóvenes” diferente a otros eventos que tienen lugar en el país.

 “…pero no solo la superación desde impartir un contenido teórico, sino ese ejercicio práctico que pone a todos los participantes en función de responder a la teoría que lograron adquirir, que captaron durante las sesiones teóricas”.

Al referirse al principal aporte de La Vueltabajo al quehacer radial en Cuba, Izquierdo Sierra dijo que “ha demostrado que se puede trabajar en equipo y que se pueden lograr muy buenos programas”.

 “Hoy la radio tiene que ir hacia eso, creo que cuando tratamos de hacerla un poco aislados, nos vamos alejando de puntos de vista que necesitamos escuchar, de confrontar la obra con las personas que nos rodean. La Vuelta Abajo ha demostrado que cuando se hace un trabajo en equipo, el resultado es satisfactorio”.

La calidad de las propuestas que concursan también fue motivo de análisis por quien, desde hace un lustro, lidera el evento de radio joven, en Pinar del Río: “cada año se aprecia un más bajo nivel de competencia en las obras”. En tal sentido abogó por realizaciones más elaboradas, con un mejor acabado y un mayor vuelo artístico.

Yusley Izquierdo Sierra aseguró que el Encuentro y Concurso de Jóvenes Radialistas La Vueltabajo, “logró convertirse en espacio de socialización, de confrontación de obras, de ejercicio de la teoría, y de la práctica”; sin embargo, lamentó que no tenga la acogida esperada entre los noveles realizadores pinareños.

Además, desea un mayor acompañamiento desde las instancias nacionales, tanto de la Asociación Hermanos Saíz, como de la propia Radio Cubana, aunque esta última se ha ido sumando en alguna medida, refiere.

Si las personas que dirigen la radio, la Asociación Hermanos Saíz, estuvieran y convivieran más tiempo en La Vuelta Abajo, pudieran entender de qué manera se pueden hacer eventos de este tipo, que sean más funcionales”.

Izquierdo Sierra agradeció la ayuda de instituciones y organismos provinciales y nacionales, en la concreción de este sueño, hecho realidad, porque “si no fuera por el apoyo que hemos recibido La Vuelta Abajo, sería imposible”.

Aquí comparto el audio de la conversación que sostuve con Yusley Izquierdo Sierra…

 

Rosmery: Talento y amistad, resumidos en una sola persona.

Por: Osbel Benítez Polo

Ella es alegre, alocada, y de una mirada pícara que de repente te cautiva. Su mayor virtud, ser una excelente amiga y mejor profesional. Su nombre es Rosmery Iznaga Carmona, periodista del Sistema Informativo de la Emisora Radio Guamá, aunque para muchos, como yo solo sea Rosme.

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De derecha a izquierda: Rosmery Iznaga Carmona, Pedro Alfredo Castillo González y Yusley Izquierdo Sierra. Foto: Tomada del perfil de facebook de Osbel Benítez Polo.

La conocí por cosas del azar, cuando andaba en eso de hacerse licenciada en periodismo. Ella preparaba su portafolio, con varios trabajos periodísticos. Yo, tuve el privilegio de ser uno de sus entrevistados, algo que me encanta…dar entrevistas; será porque me gusta hablar mucho, contar historias.

Desde ese momento prendió en mí por su manera espontánea de conversar, decía las cosas sin tapujos. Luego supe que se había graduado con honores, en la universidad de la Habana. Talento tiene de sobra para alcanzar esos resultados.

Prontamente la vida la ubicó en mi camino cuando de repente comenzó a trabajar en mi querida emisora Guamá. Confieso que siempre admiré su talento, su poder de análisis, y no en pocas ocasiones comenté con mi gran amigo Pedro Alfredo Castillo González, que la Rosme iba a llegar lejos en nuestro medio.

Pasó el tiempo y poco a poco nos fuimos haciendo más unidos, más amigos, tal vez porque su novio Howard, es amante 100% del deporte, igual que yo. Otro punto de acercamiento fue el protagonismo que logramos los jóvenes en nuestra radio pinareña, en el que su trabajo era innegable.

En las salidas a coberturas, siempre simpática y con su sello de buen humor, de cubana criolla. Otras, con la seriedad del momento; pero siempre la Iznaga tenía el poder de hacer vivir cada instante como una experiencia única.

Su más reciente “invento” es el de abrazar a los entrevistados, como si los conociera de toda la vida. ¡Ya sé! ¿Quizás por eso Abel Prieto Jiménez, ministro cubano de cultura la saludó con tanto amor y le concedió la entrevista el 26 de julio último? Es que Rosmery sabe cómo ganarse el cariño de todos, por su humildad y conocimientos.

Luego vinieron los comentarios en vivo, los recorridos por las fiestas de los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) y hasta el buen parón al gracioso que quisiera sobrepasarse.

Sencillamente es un privilegio para la Radio pinareña y para mí en particular, contar contigo amiga; una joven de estos tiempos, sincera, carismática y especial.

Rosmery: Talento y amistad, resumidas en una sola persona.

 

 

¿Por qué Radio Guamá?

Por: Cándido Cordal Gutiérrez, Arnaldo Graupera Morejón, Julio Puentes Mujica y Osniel del Rosario Genó Otero.

A finales de la década del 60 del siglo XX, el Circuito Radial Independiente, realizó una encuesta entre la población para que opinara sobre el nombre que se le debía asignar a la planta matriz de la radiodifusión pinareña. Surge así el nombre de Radio Guamá que comienza a utilizarse, oficialmente, a partir del 24 de octubre de 1969.

Un análisis de ese momento, nos permite asegurar que el nombre de Guamá estaba en la mente de los pinareños y que con él se pretendía dar continuidad histórica a la planta que, surgida en la clandestinidad y operada desde México, trasmitía al pueblo cubano el mensaje de verdad y justicia del Movimiento 26 de Julio.

Por otra parte, queremos significar en este punto que, por orientaciones del propio Movimiento, Radio Guamá salía al aire, desde México, como si lo estuviera haciendo desde un punto en la zona montañosa de la provincia pinareña.

Este aspecto requiere una explicación: Francisco Martínez Rodríguez, pionero de la radiodifusión en Pinar del Río, fue miembro activo del Movimiento 26 de Julio y se entregó con entusiasmo a la fabricación de las primeras plantas de transmisión que se instalaron en automóviles de miembros del movimiento revolucionario. Luego construyó una más potente con el objetivo de que se hiciera llegar a la Sierra Maestra.

Otra de las plantas fabricadas por este revolucionario pinareño, estuvo transmitiendo algún tiempo en La Habana hasta que fue encontrada por los sicarios de la tiranía (batistiana). Su operador, de apellidos Díaz Arce, fue detenido y torturado e informó la procedencia de la misma así como el nombre del fabricante. Este hecho ocurre tras el asalto al Palacio Presidencial por lo que Martínez Rodríguez se ve obligado a partir hacia Costa Rica.

De ahí pasa a México y allí establece contacto con su hijo Eliodoro Martínez Junco, quien forma parte de la dirigencia del Movimiento 26 de Julio en el exilio. Padre e hijo participan activamente en los preparativos de la expedición de El Corojo, que desembarcaría en las costas pinareñas.

Con ese fin, Martínez Rodríguez prepara dos plantas portátiles que se comunicaban entre sí y a la vez; la potencia de ambas plantas era capaz de recibir, una vez instaladas en territorio vueltabajero, a la que transmitía desde México por el Movimiento 26 de Julio.

La planta que salía al aire desde las ciudades de México y Veracruz, era operada por el propio Martínez Rodríguez y se identificaba como Radio Guamá (…) Esta planta, intercambiaba con la Sierra Maestra y con otras que existían en Costa Rica, que se identificaba como “Dos indios verdes”.

Radio Guamá surgió en México como órgano oficial del Movimiento 26 de Julio, y es de suponer que el nombre recuerda la actitud del cacique rebelde, además de la cercanía del río que corre junto a la capital pinareña.

(Fragmento del libro: “La radio en Pinar del Río, 80 años de su fundación”.)

“La radio me cautivó desde el primer día” (+AUDIO).

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Foto: Tomada del perfil de la entrevistada en Facebook

Entrevista realizada en febrero de 2014.

Por: Pedro Alfredo Castillo González.

Hace casi veinte años atrás, recién graduada como Licenciada en Historia del Arte, llegó a Guamá Yemile Crespo Barrios. Durante su formación curricular, en la Universidad, recibió –entre otras materias- música, dramaturgia, televisión, cine, pero nunca radio; sin embargo, terminó trabajando en este medio.

Asesora, guionista y directora de programas, posee una inteligencia que seduce. Sin altanería discursa acerca de la radio, con criterios que evidencian investigación y estudio. La estética de su obra está validada por el impacto no solo en los especialistas sino -y sobre todo- en el público.

Artista premiada en festivales provinciales y nacionales de la radiodifusión, con marcada vocación por el magisterio, asegura que “la vida no alcanza para conocer lo suficiente”, y se define como “una persona ávida de conocimientos”. La relación entre radio y arte fue el punto de partida en nuestra conversación.

Aunque algunas personas discrepen en relación con el hecho de que la radio sea un arte, muchos –y entre ellos me incluyo- consideramos que indiscutiblemente lo es. Cierto que a veces aparecen meras realizaciones.

 Me gusta diferenciar al realizador del artista. El primero, es ese que hace una simple realización de programas radiales. El segundo, se preocupa por su trabajo, respeta a la audiencia, educa desde el punto de vista estético, piensa y crea una obra más elaborada.

 Cuando la radio surge, poco tiempo la vivió Bertolt Brecht –gran escritor y dramaturgo alemán- y él se expresó justamente acerca de las posibilidades que tenía este medio nuevo, que surgía, de hacer arte. Creo que eso está en la sensibilidad del creador. En elegir realizar una obra artística o no.

 Los inicios -en Radio Guamá– de Yemile Crespo Barrios fueron como asesora. Entonces, también se dedicó a la investigación de la historia del medio en Pinar del Río, y al rescate de su patrimonio. “Sentí algo muy parecido –imagino- a lo que experimenta un arqueólogo cuando encuentra una pieza o fragmentos de una obra realizada muchos años antes”, afirma.

 Con el tiempo –definitivamente- el mundo del arte la absorbió y –además de asesorar programas radiales- comenzó a incursionar en las especialidades de dirección y guión. Hoy, desempeña las tres funciones.

Realmente la especialidad que más amo dentro de la radio es la asesoría. No me puedo desligar de ella, disfruto ayudar a las personas que me rodean, me gusta opinar de todas las partes que integran el producto radiofónico. La asesoría si se asume como es, con los rigores de la especialidad, es muy completa.

 Hay quienes se circunscriben solo al hecho de revisar un guión desde el punto de vista ortográfico, de la redacción, pero la asesoría va más allá. Tiene que ver con la sugerencia de la música, la dramaturgia, la locución, la realización del sonido, la ambientación, el análisis del programa en su totalidad. Es mucho lo que puede aportar un asesor en el resultado final –positivo- del producto radiofónico.

 Me gusta muchísimo la dirección también, no te lo voy a negar, porque quizás esta costumbre de involucrarme con todas las partes que integran el programa, hace que yo relacione las dos especialidades.

 Lo de escribir es un atrevimiento, no creo tener un gran talento para ello, soy bastante exigente conmigo misma. Sí siento placer al hacerlo. Quien concibe el guión se sensibiliza mucho con la obra, con el oyente. Está en sus manos echar a andar la imaginación, la fantasía de la radio.

Yemile Crespo Barrios no solo funge como asesora, guionista y directora de programas con público especializado, también realiza obras para múltiples destinatarios y –en todos los casos- aflora la educación de la audiencia en el goce estético.

Ese fue mi gran reto aquí en la radio, lo asumí desde mis comienzos. Me parece que para ser una artista de la radio, uno debe trabajar en casi todos los géneros. Siempre pienso en un producto con un acabado de calidad.

 Cuando hago “Concierto” –un programa “elitista” en el sentido de la audiencia, de la forma, del lenguaje que se emplea, del tipo de locución que requiere- o “La movida” –que es una discoteca- o “Esta noche” –una revista de variedades con destinatario general y función recreativa- siempre busco el elemento estético.

 No podemos olvidar que tenemos la gran responsabilidad de instruir al público que nos escucha y nos respeta. Hay que enseñarle la diferencia que existe entre el valor estético y el gusto, para que pueda elegir entre una gama de propuestas mucho más amplia que las que conoce o que -de manera facilista- algunos ofertan.

Cuando uno conversa con Yemile Crespo Barrios, advierte su pasión por el medio. Ella no lo oculta, y antes de despedirnos me confiesa: “Amo la radio. El hecho de que todo lo que realices avive la imaginación de las personas, de que haya que ser tan creativo, de que te exija tanto a la hora de hacer, me cautivó desde el primer día que llegué a aquí”.

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